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Flora
Sierra Nevada alberga el jardín botánico silvestre de alta montaña
más valioso de Europa. En él se reúnen más de
1700 especies vegetales diferentes entre las que se encuentran 66 joyas
botánicas exclusivas de esta zona. Declarada Reserva de la Biosfera
por la Unesco en 1986, sus cumbres aguardan ahora la decisión por
la que ha de convertirse en Parque Nacional.
En las zonas más elevadas del Parque
la flora está representada únicamente por líquenes
que sobreviven en medio de una impresionante aridez presidida por picos y
escarpados. La adaptación a un medio tan inhóspito ha
derivado en la presencia de formas de vida tan extrañas como bellas:
La siempreviva de Sierra Nevada crece entre los
pedruscos con apenas tierra, y sus gruesos y cortos tallos se coronan,
entrada la primavera, con grandes flores rosadas.
Conforme se desciende aparece la vegetación de tundra,
con gran cantidad de endemismos como la violeta de Sierra Nevada, el
acónito, la manzanilla real, el narciso, el cardo, el trébol,
el albaraz y la saxifraga.
La vegetación mediterránea es,
sin embargo, el elemento predominante en el área, con especies tan
conocidas como la encina, el castaño, el pino, el romero, el tomillo
y la jara. Los innumerables cursos de agua que discurren por Sierra Nevada
están flanqueados por bosques galerías formados por choperas
y saucedas.
Fauna
La fauna cuenta con una gran representación. Sólo en invertebrados
exclusivos de este macizo se encuentran más de 20 especies de mariposas.
Mención destacada merecen los insectos, entre los que la hermosa
mariposa Apolo de Sierra Nevada, de alas blanquecinas con manchas rojas y
negras es su principal joya.
Los mamíferos forman una larga lista en la que se pueden destacar
la cabra montés, el jabalí, el gato montés, la garduña,
el tejón, la comadreja, el zorro, el lirón careto, etc.
La cabra montés es el mamífero más emblemático del
parque.
Estuvo a punto de extinguirse a principios de los años cuarenta,
cuando apretaba el hambre de la posguerra y se cazaba sin remilgos.
Hoy protegidas,
se las ve trepar con saltos suicidas y en la época de celo, el entrechocar
de las cornamentas de los machos poderosos crea una estruendosa sinfonía
de cuernos y mugidos.
Las aves también tienen gran importancia. Las águilas
real, perdicera, culebrera y calzada gobiernan en todo momento los cielos.
Junto a ella puede observarse también el vuelo de buitres leonados,
azores, milanos y gavilanes.
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