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Granada 
La Alhambra 


VISTA GENERAL La Alhambra es una ciudad palatina con fortaleza, o alcazaba, aposentos reales, viviendas, cuarteles, mezquitas, baños, cementerios, pabellones administrativos y jardines.

El conjunto monumental tuvo su origen en una antigua fortaleza del siglo IX que, por el tono rojizo de la tierra, recibió el nombre de "Qatat Alhamrá" o "Castillo Rojo". Mohamed Ben Alhamar, primer rey de la dinastía nazarita, decide trasladar su corte en 1238 desde el Albayzín, a la colina vecina. Más tarde Yusuf (1333-1354) construye el Palacio de Comares y su hijo Muhamad V (1354-1391) ordena construir el Patio de los Leones y aposentos adyacentes. Tras la conquista cristiana sigue siendo Casa Real. Carlos V derriba parte de los aposentos de Comares para implantar su palacio y en el solar de la mezquita, levanta una iglesia. Durante el siglo XVII cae el olvido sobre el palacio y sólo en el siglo XVIII se hace una revisión de los edificios. Durante el siglo XIX, después de haber estado a punto de ser volados todos ellos por las tropas napoleónicas, se comienza su restauración.

Puerta de la Justicia

La entrada actual al recinto se realiza por la Puerta de la Justicia - Cuesta de Gomérez -, acceso peatonal y para transporte público. Existe otro acceso para vehículos particulares, al cual se accede bordeando la ronda de circunvalación de la ciudad - Ronda Sur.

La Puerta de la Justicia se levantó en tiempos de Yusuf I, a mediados del siglo XIV. Un majestuoso arco, en cuya clave aparece una mano, arropa otro más pequeño en el que se ve grabada una llave. Los cinco dedos de la llamada mano de Fátima representan los principios fundamentales de la ley mahometana: unidad divina, oración, limosna, ayuno y peregrinación a La Meca. La llave representa el poder que Alá dio al Profeta para abrir y cerrar las puertas del cielo.

Más adelante (tras cruzar el bosque de la Alhambra), al llegar al edificio donde se venden las entradas, verá adosada a él, la Puerta del Vino, abierta en la época de Muhammad II. El nombre parece deberse a que aquí se depositaba el vino para los vecinos de la Alhambra en el siglo XVI.

La Alcazaba

Por la Puerta del Vino se llega a la Plaza de los Aljibes, que debe su nombre a los dos construidos en 1494 por el conde de Tendilla. Por la izquierda se accede a la Alcazaba, que junto con las torres bermejas es lo más antiguo de la colina Sabika, posiblemente anterior a los romanos. Pero las construcciones actuales datan de la gran reforma llevada a cabo por Alhamar a mediados del siglo XIII. Muhammad I rodeó de murallas el primitivo castillo, elevando por el este la torre Quebrada y la del Homenaje, y en el lado opuesto, otra mayor, la torre de la Vela.

Lo primero que encontrará es el llamado barrio castrense, conjunto de casas y cuarteles de los que sólo se ha levantado un trozo de muro para indicar su planta, por debajo del cual se extienden aljibes y mazmorras. En él está el jardín de los Adarves, mandado plantar por el marqués de Mondejar en el siglo XVIII. En el extremo occidental del jardín hay un mirador adosado a la torrecilla llamada de la Pólvora, de donde arranca la muralla que enlaza con Torre Bermeja. Es en esta torre donde se hallan grabados los famosos versos de Francisco A. de Icaza:

Dale limosna mujer
que no hay en la vida nada
como la pena de ser
ciego en Granada.
Por último llega a la Torre de la Vela o de la Campana, llamada así porque desde la toma de ciudad, instalaron los Reyes Católicos una campana cuyo toque regía los turnos de riego en la vega de Granada. Sin especial interés artístico, pero desde donde se tiene una vista maravillosa, tanto del recinto de la Alhambra como de la ciudad.

Palacios Nazaríes

Los Palacios Nazaríes se componen de varios núcleos principales: el Mexuar, el Palacio de Comares o zona pública y representativa, y el Cuarto de los Leones, o zona para la vida íntima y familiar del monarca. A ellos se añadirá un cuarto núcleo, las construcciones cristianas posteriores, como el Palacio de Carlos V, algunos aposentos, la iglesia de Santa María, etc.

Mexuar

El Mexuar contenía las dependencias relativas a la admistración de justicia. En la sala del Mexuar o capilla de Felipe V - pues fue transformada en oratorio en 1629 - se mezclan las ménsulas de los mocárabes con los cuarterones y escudos castellanos, las yeserías nazaríes con los azulejos del siglo XVIII.

De aquí se pasa al patio del Mexuar, centrado en torno a una fuente (que es moderna,de 1945). Al fondo está el llamado Cuarto Dorado y enfrente, la fachada sur del patio, una de las piezas fundamentales de la Alhambra. Por un estrecho recodo cubierto de alforjes y bóvedas se pasa luego al palacio de Comares, saliendo directamente al patio de Comares o de los Arrayanes.

Palacio o Cuarto de Comares

Su nombre procede de comarías, que son las vidrieras de colores que cerraban los balcones de este palacio, centrado en torno a un gran estanque o alberca que vertebra al Patio de los Arrayanes. Este patio está presidido en su extremo norte por la imponente torre de Comares, que pertenece al cordón amurallado del recinto.

Un airoso pórtico da paso a la sala de la Barca, cuyo nombre se debe a una corrupción del término árabe baraka (bendición divina, suerte). Esta pieza sirve de antesala al salón de Embajadores, el más amplio del palacio. Hacía las veces de salón del trono, donde eran recibidos los emisarios extranjeros. Es una sala cuadrada, de más de 11 metros de lado y que alcanza una altura de casi 20 metros. En los tres laterales exentos de la torre se abren tres balcones. Desde el central, geminado, se tiene una espléndida vista de la alameda que desciende hasta el Darro y el vecino Albayzín.

Patio de los Leones

PATIO DE LOS LEONES El Patio de los Leones, pese a sus pequeñas dimensiones, es uno de los patios más admirados y célebres del mundo. Cuatro regatos dividen este espacio, desde las habitaciones a la fuente central, el lago sostenido por doce leones. Se hizo en tiempos de Muhamamd V. Consta de 124 columnas y los capiteles, todos diferentes, consagran el tipo más estilizado del arte nazarí.

A la derecha según se entra al patio, queda la sala de los Abencerrajes, cuyo nombre se debe a una leyenda que cuenta cómo el monarca reinante habría decapitado uno por uno a toda una familia de nobles abencerrajes en la fuente que preside el aposento. Las manchas ferruginosas del mármol, serían su sangre indeleble. Al levantar los ojos se ve la más bella de las cúpulas de la Alhambra.

Al fondo, en el lateral siguiente, la sala de los Reyes, dividida en tres secciones, cubiertas con sendas cúpulas de mocárabes y alcobas en los extremos. En las tres alcobas del fondo hay tres cúpulas de madera forradas de cuero con una serie de pinturas interesantes, dada su escasez en todo el recinto y en el arte árabe occidental en general. Datan del siglo XIV y posiblemente fueron ejecutadas por artistas cristianos procedentes de Sevilla, posiblemente con formación toscana, dado el sabor italianizante de los óleos que representan a los sultanes y sus antepasados y las escenas galantes y de caza.

En el restante lateral se abre la sala de Dos Hermanas, que debe su nombre a las dos losas gemelas de mármol que en el pavimento enmarcan la fuente. Estos aposentos constituían la residencia de la sultana y su parentela, y en ellos se recluían las esposas oficiales con sus hijos. Construida en los últimos días del reinado de Muhammad V, tiene al fondo, la sala de los Ajimeces y el balcón o mirador de Lindaraja.

La sala de los Ajimeces, llamada así por los balcones gemelos que dan al jardín, se halla cubierta por cúpulas de mocárabes labradas en época tardía (siglo XV). El mirador de Daraxa o Lindaraja debe su apelativo a la expresión árabe Láindar-aixa, es decir, "Los ojos de la casa de la sultana". En las paredes se hallan labrados los siguientes versos: Cuando el que me mira contempla atentamente mi hermosura, engaña la mirada de sus ojos con una apariencia.

Lindaraja y Sala de Baños

Al salir del Patio de los Leones, a la izquierda y bajo los últimos aposentos está el umbrío jardín de Lindaraja, con sus altos cipreses y una fuente en el medio. El patio es obra de los arquitectos de Carlos V y debió sustituir a una terraza o jardín que sirviera de fondo al mirador de las Dos Hermanas. Por una puertecita del fondo se puede acceder al hamman o sala de Baños, de arquitectura muy sencilla, sin más ornamentación que los zócalos de azulejo. Existen unos apartamentos que cierran un segundo patio, el patio de la Reja, que fueron construidos cuando el Emperador intentó hacer de Granada la capital de sus dominios. Fueron utilizados por Washintong Irving, a quien se los cedió gentilmente por una temporada en 1829, el gobernador militar de la Alhambra. Aquí esbozó Irving sus Cuentos de la Alhambra.

El Partal

Saliendo ya de Lindaraja, se entra en los jardines del Partal, dispuestos sobre los solares de viviendas de militares y criados al servicio del palacio y sobre sus huertas. Presidiendo un plácido estanque, se ve un pabellón o mirador que alberga un rico artesonado y está flanqueado por la torre de las Damas. Los leones que montan guardia al otro lado de la alberca son de influencia persa y fueron traídos aquí al demolerse el Maristan u hospital de locos, donde se hallaban.

Palacio de Carlos V

PALACIO DE CARLOS V El Palacio de Carlos V, pese a estar materialmente incrustado en los palacios árabes, es un mundo aparte. Fue iniciado por Pedro Machuca en 1526, en el más depurado clasicismo entonces imperante en la Italia renacentista. A su muerte en 1550, fue su hijo Luis quien prosiguió los trabajos, que se vieron paralizados en el siglo XVII, quedando el palacio inacabado hasta su terminación en época del general Franco. Machuca sólo destruyó una mínima parte del harén, ya que la mayor parte del solar correspondía al cementerio real.

Dentro de un amplio cuadro de 60 metros de lado se inscribe un patio circular de 30 metros de diámetro con dos pisos de galerías sostenidas por columnas, dóricas abajo, jónicas arriba. Por el flanco que da a la plaza de los Aljibes, presenta una elegante portada, adornada con relieves de Juan de Orea y Antonio de Leval - parte inferior- y de Juan de Mijares - parte superior. Por el flanco que da a la puerta de la Justicia, se adorna con esculturas de Nicolao di Corte. En el palacio se alojan actualmente el Museo de Bellas Artes y el Museo de Arte Hispano-Musulmán.

Generalife

Sobre las pendientes del cerro del Sol, frente a la Alhambra, dominando la ciudad y los valles del Genil y del Darro, se alza esta villa de recreo de los reyes nazaritas, comunicada a través de jardines y pintorescos rincones con la Alhambra. El nombre de Generalife significa jardín del alarife o arquitecto. La construcción primitiva se remonta a mediados del siglo XIII; la nueva disnatía, con el rey Abul-Wallid Ismail, lo remozó y decoró hacia 1319, añadiendo la torre-mirador sobre el Darro. Tras la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos se llevaría a cabo una nueva remodelación, con inclusión de nuevos edificios y huertas. En tiempos de Felipe III se llevaría a cabo la galería de los Cipreses, y ya en el siglo XIX se realiza el mirador alto que sirve de paso a la Silla del Moro (Castillo de Santa Helena).

La parte más importante del Generalife es el llamado Patio de la Acequia, recorrido por un canal de surtidores y arropado por setos de arrayanes, cipreses, naranjos, etc, restaurado en 1922 pues se había convertido el recinto en capilla desde el siglo XVI. El patio queda cerrado por dos pabellones, siendo el meridional el más interesante. Por una escalera a la derecha se pasa al célebre Patio de los Cipreses, con árboles centenarios como el famoso ciprés de la sultana, que según la leyenda, fue testigo de los amoríos de un caballero abencerraje y la esposa de Boabdil.

Pero lo importante en el Generalife no son las edificaciones, ni los datos históricos, ni las leyendas. Lo que cuenta aquí es el agua, alma omnipresente en cada rincón. Repartida en fuentes, albercas y surtidores, se convierte aquí en protagonista y nos acompaña con su rumor durante toda la visita, complementando el efecto de los sugestivos y cuidados jardines, de abundantes y aromáticas flores.



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