Las playas malagueñas
acogen a buena cantidad de visitantes durante la primavera, el verano e
incluso el otoño, ya que aprovechan la calidez de sus aguas.
La Jefatura de Costas ha conseguido que estas playas gocen de magnífica
infraestructura, limpieza y buenos servicios.
Las playas comienzan a partir del Morro de Levante, un espigón que
marca la entrada al puerto malacitano. Hacia el este del mismo y bordeadas por
el paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso, se extienden
las playas de La Malagueta, con una longitud de 2500 metros.
También paralelas al paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso, se abren las
playas de La Caleta, una continuación de las anteriores.
Hacia el este, la playa de Las Acacias, que corresponde al barrio pesquero
de Pedregalejo, está poblada de chiringuitos sobre la arena y
tiene buenos servicios de tapeo y sanitarios. Esta playa se extiende desde
el final del paseo Marítimo hasta la desembocadura del arroyo
Jaboneros.
Ese cauce de agua actúa como límite natural, a partir del
cual comienza la playa de El Palo, en el barrio del mismo nombre.
Cerca de ella se encuentran los restaurados baños del Carmen.
Las playas malagueñas ofrecen una variada oferta en ocio y gastronomía.
Por todo el litoral se encuentran restaurantes y chiringuitos donde se
puede degustar el típico "pescaíto". Estos comercios
se han agrupado en tres rutas, creadas por AEHMA (Asociación de
Empresarios de Hostelería de la provincia de Málaga):
ruta del boquerón (El Palo), ruta de la sardina (Pedregalejo) y
ruta del calamar (zona oeste).
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