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49 m.
28500 hab.
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La hermosísima ciudad de Morón de la Frontera se encuentra en
una rica región agrícola enclavada al sureste de la capital sevillana,
en parajes regados por los ríos Guadaíra y Guadalete. La población
dista 67,8 kilómetros de la ciudad hispalense, y presenta una altitud
de 258 metros. Se ubica entre las comarcas de la Sierra Sur y La Campiña,
y es cabecera judicial a la que pertenecen los municipios de Algámitas,
Coripe, La Puebla de Cazalla, Montellano y Pruna
Los orígenes históricos de Morón de la Frontera hay que
buscarlos en épocas remotas. Por los vestigios hallados, parece ser que
fue ya lugar de asentamientos en el Calcolítico. Muy posteriormente recibió
la presencia romana, con lo que se convirtió en una villa abundantemente
poblada y muy importante en el contexto de su tiempo. Era la antigua Aruncii
citada por el historiador latino Plinio, aunque el nombre podría proceder
de una anterior fundación celta, a juicio de Herder y García de
Diego.
Tras la caída de Roma y la invasión bárbara, Morón
fue el lugar donde se construyó la iglesia más antigua de Andalucía,
de época paleocristiana visigótica, cuyos cimientos pueden contemplarse
en las inmediaciones de la actual iglesia de Sam Miguel. Con los árabes
se produjo un fuerte incremento demográfico, tanto es así que
se desbordaron los muros de la plaza fortificada. Con la incorporación
al sistema de reinos de Taifas, en el siglo XI, la localidad alcanzó
su mayor apogeo.
En 1.249, San Fernando conquistó la ciudad para Castilla y la entregó
al Ayuntamiento de Sevilla a condición de que éste mantuviera
la defensa de su castillo. Más tarde se reintegró a la Corona
y se dio en señorío a la Orden Militar de Alcántara, y
luego al Conde de Ureña. Con estos últimos dueños experimentó
numerosos cambios urbanísticos, se reformaron la iglesia y la fortaleza
y se amplió el tamaño de la villa.
En cuanto a los monumentos locales detacan las iglesias, que son las de San
Miguel, San Francisco, Nuestra Señora de la Victoria, San Ignacio, la
Merced, Santa María de la Asunción, Santa Clara, San Juan de Dios
y la ermita de Nuestro Padre Jesús de la Cañada.
Además de los consignados, merecen especial atención la Cilla
del Cabildo y los restos de murallas junto con la Torre del Homenaje.
La Feria Aunque muy distinta a la de entonces, la Feria de Morón de la Frontera
tiene sus raíces en la antigua Velá de la Virgen de los Remedios
que se celebraba también en el mes de septiembre, siglos atrás.
También lleva en sus genes la impronta de la que fue Feria del Ganado,
cuyos primeros escarceos datan del siglo XVI. La actual procede de 1.861. Antes
de estos actos, en febrero, la primera cita festiva llega con los Carnavales.
Gastronomía La cocina local resulta magnífica tanto por la elaboración como
por la variedad y originalidad del menú. Entre los platos típicos
de mayor renombre cabe destacar las Aceitunas Morunas Aliñadas, el Potaje,
el Gazpacho, las Migas, Arroz en Amarillo con Conejo, Carne con Hinojos, Cabrillas
con Tomate y Pimiento, Huevos de Codorniz al Ajillo, Polvorones de Morón
y Tortas de Hoja.
El Gallo de Morón Todo el mundo ha oido hablar del Gallo de Morón, que, por cierto, ni era
un gallo ni era de Morón. Se trata de una leyenda que parte del siglo XVI,
cuando hizo acto de presencia el recaudador de impuestos de Granada, que a su
desagradable misión unía un cierto aire de matón y unas maneras
de conducirse un tanto groseras. Por estas gracias se le bautizó como el
Gallo de Morón; cuando los lugareños no pudieron soportar más
su pedantería y sus desplantes, le regalaron una somanta de palos y acebuchazos
como detalle de despedida.
A nivel cultural, el municipio cuenta con buenas instalaciones: un cine, un
museo, una biblioteca, un centro de enseñanza musical, dos salas de exposiciones,
una casa de la cultura, cuatro publicaciones, dos emisoras de Radio y tres salones
de actos.
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