| Semana Santa | | Capataz y costaleros |
Cada paso, dependiendo de su tamaño, es llevado por unos 30 ó
40 costaleros que soportan, sobre el cuello y los hombros, el peso
del paso bajo las trabajaderas (maderos que cruzan por debajo el
ancho de las andas). La labor de los costaleros queda oculta
por los faldones del paso. Antiguamente, eran profesionales
que cobraban por su trabajo. Pero desde
finales de los años setenta, los propios hermanos de las
cofradías hacen de costaleros sin cobrar nada por ello.
El nombre les viene del costal, que es parte de la "ropa". La ropa
no es la indumentaria que viste el costalero, sino la prenda que compuesta
de un trozo de arpillera o costal, doblada alrededor de una morcilla
cilíndrica de tela, cubre por debajo de la nuca a las primeras vértebras y
espalda, para amortiguar el peso y evitar que la trabajadera resbale. El
costal va forrado de un lienzo fuerte pero suave para que la piel no se roce
con la arpillera.
Una operación de gran importancia es la de igualar. Consiste
en distribuir
a los costaleros según su altura, de manera descendente de la
primera a la última de las trabajaderas. Una mala igualada ocasiona una
distribución no uniforme del peso y es causa de alteraciones en la
forma de caminar el paso.
El capataz es el responsable de la cuadrilla de costaleros. Vestido de negro,
camina ante el paso, y con voces breves y rápidas dirige la conducción de
éste, que los costaleros ejecutan a ciegas bajo los faldones.
Los contraguías son los auxiliares del capataz. Colocados en las esquinas del
paso, transmiten en voz baja las órdenes de aquél para que puedan
ser oídas
por los costaleros a través de los calados respiraderos.
Un personaje típico es el aguador. Antiguamente, con un cántaro al hombro,
llevaba el agua o el vino que ofrecía a los costaleros en una latilla.
Hoy suele llevar bidones de plástico.
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