El Corpus es la festividad con que la Iglesia Católica conmemora
la institución de la Eucaristía. Se celebra el jueves, sexagésimo
día después del domingo de Pascua de Resurrección.
El Corpus en Sevilla presenta hoy una imagen de mayor devoción,
al tiempo que conserva su calor popular. La mañana del Corpus en Sevilla
tiene un tradicional color de escaparates, casas y calles engalanadas.
A primeras horas de la mañana es levantada y sale la Custodia grande
donde va el Sacramento. Esta es una grandiosa obra realizada entre 1.580 y 1.587 por Juan de Arfe, con
la colaboración de Francisco Pacheco y Hernando de Ballesteros.
Es de estilo plateresco con cuatro cuerpos decrecientes de planta circular.
En la Catedral se celebra una misa en la cual danzan los seises, vestidos de
rojo y oro, ante la Custodia, ante el Arzobispo y ante la Ciudad.
Los seises son unos niños, diez por lo común, que bailan y cantan
en la catedral de Sevilla en determinadas festividades: la octava
de la Inmaculada, el triduo de carnaval y la octava del Corpus.
Sus trajes son oro y azul u oro y rojo dependiendo de la festividad.
Al término del último baile, el alcalde sigue la tradición de poner en el
sombrero de uno de ellos un doblón de oro, que luego es canjeado por un
donativo en moneda actual. Mientras, va saliendo el cortejo en el
que se integran cofradías, hermandades, representaciones, clero
y Cabildo eclesiástico.
El largo acompañamiento es distribuido con pasos intercalados, en
los que se sintetiza la tradición religiosa de Sevilla: Santas Justa y
Rufina, San Leandro, San Isidoro, San Fernando, Inmaculada Concepción
de Alonso Martínez, Niño Jesús de Montañés y Custodia chica (S. XVI)
con relicario de Santa Espina.
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