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La Feria de Sevilla comenzó en el año 1847 como feria de ganado,
gracias a una petición de los sevillanos de adopción José
María Ybarra y Narciso Bonaplata, que el ayuntamiento sevillano
remitió a la reina Isabel II. Se ubicó en el Prado de San
Sebastián, entonces a las afueras de la ciudad, y contó con 19
casetas. Fue tal el éxito de público, que en 1950 hubo que separar
el mercado de ganado, del recinto de pura diversión. A partir de los
años 20 ya adquiere la configuración actual. No es más que
una ciudad artificial en cuyas manzanas se instalan las casetas.
Desde 1973, la Feria se establece en el barrio de Los Remedios, en un terreno
rectangular de algo más de kilómetro y medio de largo y
seiscientos metros de ancho. Las calles se adornan con miles de farolillos y
por ellas puede verse durante el día el característico paseo
de caballos, caballistas y coches tirados por enganches enjaezados, y a cualquier
hora el discurrir de la multitud, las mujeres con los trajes de flamenca y
todo el mundo cantando y bailando sevillanas.
La Feria comienza cada año con el alumbrado, es decir, el encendido de
las miles de bombillas de la portada, el lunes a las 12 de la noche. Termina
el domingo siguiente con un espectáculo de fuegos artificiales.
La Feria suele ser en el mes de Abril, pero su fecha exacta depende de
la Semana Santa. Siempre es una semana o dos después de ésta.
Plano del Real de la Feria.
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