El origen de la antigua Hispalis romana es oscuro e incierto. Parece
que debió ser un poblado tartesso, Ispal, instalado en el
siglo VIII a.C. sobre una pequeña elevación del terreno a
orillas del Guadalquivir. Hacia el 500 a.C., la civilización tartésica
fue destruida por los cartagineses, que establecieron lazos comerciales
con griegos y fenicios. Tras las Guerras Púnicas, durante el periodo
de dominación romana, Hispalis fue un importante centro comercial
y capital de la Bética romana. En el siglo III se produjo el martirio
de las jóvenes alfareras Justa y Rufina, que más tarde fueron
proclamadas patronas de la ciudad.
En tiempos de los visigodos, la ciudad se vió envuelta durante
más de un siglo en continuas pugnas civiles entre cristianos y arrianos.
Sobresalieron las figuras de San Leandro y San Isidoro, ambos obispos de
la ciudad. En el año 712, la plaza fue conquistada por los árabes,
que la llamaron Isbiliya, de donde procede su nombre actual. Durante
el periodo del Califato, pasó a depender de Córdoba, siendo
una de las ciudades más importantes de Al-Andalus. En esta época,
Sevilla experimentó un gran auge en ciencias, artes y comercio.
Pasó también por las manos de los almorávides, en
el siglo XI, que la embellecieron y organizaron grandes empresas en la
ciudad.
El 23 de Noviembre de 1248, tras un largo asedio, la ciudad cae en poder
del rey Fernando III de Castilla, convirtiéndose en sede de la Corte.
Las armas y el sello de Sevilla representan al rey San Fernando presidiendo
un tribunal, con una espada desnuda levantada en la mano derecha y en la
izquierda un globo del mundo, entre San Leandro y San Isidoro.
El descubrimiento de América supone un esplendor inusitado para
Sevilla, impulsado por el río y el puerto. En 1503, los Reyes Católicos
establecieron en ella la Casa de la Contratación, con facultades
exclusivas en todo lo que se refiere al comercio con América. Se
convierte entonces en una de las ciudades más importantes de occidente.
El siglo XVII marca el declive de la ciudad, al pasar el monopolio del
comercio americano a Cádiz.
Ya en el siglo XX, con la Exposición Iberoamericana de 1929 y
la Exposición Universal de 1992, Sevilla ha recuperado gran parte
de su antigua gloria, convirtiéndose en una ciudad moderna y sin
fronteras.
|