| Feria de Abril | | La Plaza de Toros |

Este edificio fue construido a partir de 1761 en las afueras de la Ciudad y tuvo
un espacio abierto a la calle en todo su alrededor, del que aún se
conserva la denominda calle del Circo; levantándose
posteriormente edificios que lo ocultan en parte.
La fachada principal de la Plaza está orientada al Oeste, frontera
al río Guadalquivir y Triana.
Su puerta es llamada del Príncipe y
se presenta en arco con columnas laterales que sostienen un balcón con
balaustres. Salir a hombros por esta puerta es el sueño dorado de
todos los toreros.
La edificación rodea un espacio, el "ruedo", de forma circular
pero con deformaciones que se aprecian en las distancias entre las
columnas de la arcada que corona los tendidos; informalidad
arquitectónica ésta, quele da una singular gracia.
El ruedo está limitado por la barrera de madera tras la cual existe
el callejón, paso destinado a los toreros y subalternos.
Las localidades descubiertas se desarrollan en gradas colocadas en
suave pendiente llamadas "tendidos". Al final de ellas se encuentran las localidades
cubiertas bajo tejado sostenido por arcada con columnas de mármol.
En la parte alta del tendido, sobre la entrada principal, se encuentra
el Palco del Príncipe, teniendo gran monumentalidad en su conjunto.
Fronterizo a este Palco, existe otro más sencillo como réplica, justo
sobre la puerta de toriles.
Por la traza general de la plaza y sus singulares proporciones, la estancia
en el interior produce una gratísima impresión que recuerda los
patios de esta tierra.
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