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La Semana Santa es una de las fiestas más
representativas de la primavera sevillana. Dependiendo del calendario
litúrgico, se celebra en Marzo o en Abril.
En el centro de la ciudad,
desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección, distintas
cofradías hacen su estación de penitencia hacia la Catedral:
los "hermanos" (miembros de la cofradía),
vestidos de nazareno o de penitente, acompañan
durante unas horas al paso del Cristo o la Virgen, llevado a hombros
por costaleros.
El capataz, delante del paso, guía en su
andar a los costaleros. Va ordenando
los descansos y las levantadas con golpes secos del llamador y va animando a su
gente con frases de aliento, algunas tan típicas como "¡al cielo con ella!" o
"¡vamos, valientes!". A su voz, los costaleros se mueven como un solo hombre
imprimiendo, con un ritmo pausado, una visión de caminante al Cristo o a la
Dolorosa.
A lo largo del recorrido de la cofradía, sobre todo a la entrada en su templo,
puede surgir desde cualquier balcón o en medio de la calle, una saeta como
oración cantada, entonada por cualquier cantaor anónimo. La saeta es un palo
flamenco, sin regla, al que cada persona infunde su estilo propio, porque cada
uno la siente con distinta valoración.
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